Manifiesto
¿Quiero vivir?
Esa día no imagine que la vida cambiaria tan radicalmente, creí que era un hecho aislado, una deshumanización pasajera, no fue así. Sentado al frente del medico, ese día me pregunta: ¿Quieres Vivir?, guarde silencio.
Tirado en la cama de hospital cerca de la una de la mañana, con mi celular en la mano, pensando entre culpa y dolor a quien llamaría para despedirme, a quien le haría saber el terrible infortunio, lo hice girar en mis manos varias veces, el medico esperaba mi respuesta, apenas si podía abrir los ojos, el cansancio era tan ajeno a mi, me sentía miserable, fuera de espacio, en un vacío eterno.
Recuerdo que perdí la conciencia, vi un túnel, sombras blancas, la voz de mi madre llamándome a lo lejos, sentí rabia por no poder responderle; regreso del vacío y era solo su rostro el que me esperaba, le dije "Me fui", quería llorar.
Guarde calma, meditaba la respuesta entre ecos >¿Quieres Vivir?<; veía pasar toda mi vida ante mis ojos, eran recuerdos vagos, emociones encontradas, amores perdidos, sentí el primer beso, el enojo y la impotencia de no poder amar, todas las lagrimas a mis amigos muertos, mis viajes, las risas, mi seriedad eterna ante la vida, me preguntaba si valía la pena, no sabia la respuesta, me quedaba callado, tenia frio a pesar de ser verano, me dolían las piernas, el pecho, el corazón, me habían puesto en una bañera con arena, el cuerpo parecía no responderme, yo no quería responderme, no quería abrir los ojos, no quería oír lo que los médicos entre dientes decían...>"¿Como es que vive?, con estos resultados es fácil que alguien común ya hubiera muerto..."
Lloraba en silencio, temía el haber dejado algo pendiente, en mi balbuceo recuerdo haber dicho "No quiero dejar la olla en la lumbre, no quiero que se vaya a recocer el caldo, ya lleva muchos hervores..." tenia a mi alrededor cerca de tres médicos, dos enfermeras, mi madre y mi hermano mayor, pareciera que esperaban mi muerte, pareciera también que se admiraban de la fortaleza y del temple de mi cuerpo, que a pesar del dolor, pareciera que dormía plácidamente.
Al fin después de las cuatro de la mañana, logro recobrar un poco la conciencia, recordando la pregunta y antes de contestar dije:
-A nadie
-a nadie ¿que? me dicen,
-A nadie hay que llamar, respondo (al mismo tiempo que dejo caer el celular)
Se escucho un silencio clínico, pero aun respiraba.
Dije:
-¿Dígamelo usted doctor?
-Decirte ¿que?, me responde.
-¿Si voy a vivir? ahora yo pregunte.
- ¿Eso depende? me dice.
- ¿No llamen a nadie, no hay a quien llamar? le respondí.
Cerca del amanecer me llevaron a mi casa, meditaba la pregunta ¿valdrá la pena vivir? el dolor ya no era el de una caja de arena, era peor, era como si hubieran puesto encima de mi una plancha de concreto, esperaba, mi celular daba vueltas en mi mano, pensé que todo eso era algo que pasaría y que a la mañana siguiente me levantaría como siempre y haría mis cosas normalmente, desde ese día, ha la fecha jamás pude hacerlas, era tan solo el inicio de una lenta y dolorosa muerte en vida.
Luego entonces, no creo que la vida valga más o menos, no basta con querer vivir, la vida misma te marca el paso y te limita cuando así lo considera, ahora solo resta vivir lo que me queda, quedo a la espera de no estar solo, de que en ese momento en el cual haces todo para poder vivir, estén las personas de las cuales quieres despedirte, es solo un paso y debemos enfrentarlo al igual que todo, levantarnos, mientras haya fuerzas.
No se trata de vivir, no se trata de ganar tiempo, creo y con temor a equivocarme, se trata de ganar momentos, amigos, alegrías, incluso tristezas, se trata de no permitir que nada, ni nadie, nos impida hacer lo que queremos, se trata de saber que la vida es tan solo una hoja en blanco en la cual escribimos a lápiz y que podemos borrar si nos equivocamos; hoy cambio mi vida y me dispongo a manera de sortilegio, a que las cosas que tengan que pasar pasen de una forma disfrazada de alegría.
-No quiero, puedo….
Llumar Adair Junio del 2012
DR GS-èlite 2012
formato para pagina web.

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